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- CIEI 2025 - Ajustes razonables y DUA: Estrategias inclusivas en acciónwww.youtube.com
- Conferencia inaugural: "Diseño Universal de Aprendizaje, de la teoría a la práctica"(Coral Elizondo)www.youtube.com
- RESOLUCIÓN DE LA PRESIDENCIA DEL CONSEJO NACIONAL DE ...www.rpdiscapacidad.gob.es
- CONVENCIÓN SOBRE LOS DERECHOS DE LAS ...www.un.org
¡Hola! En la lección anterior aprendiste a recoger una meta de estudio, lo que la persona ya sabe hacer, sus preferencias de apoyo y las condiciones de accesibilidad que quedan por comprobar. Ahora toca usar esa información para tomar una decisión concreta: qué cambiar en una actividad formativa para que pueda participar y aprender en igualdad de condiciones.
Esta lección cierra el módulo dedicado a reconocer barreras y responder a ellas. Al terminar, podrás distinguir una mejora general de accesibilidad de un ajuste individual, proponer opciones sin atribuir dificultades a un diagnóstico y comprobar que el apoyo elegido no sustituye innecesariamente las decisiones o acciones de la persona. Tiempo estimado: 40–45 minutos, incluidos los recursos.
Ajustar la actividad, no rebajar a la persona
Imagina una tutoría en la que alguien debe estudiar un tema y explicar cómo aplicaría sus ideas a un caso. El único material disponible es un PDF formado por páginas escaneadas. En la entrevista inicial, la persona contó que localiza los temas y toma apuntes por su cuenta, pero que algunos archivos no funcionan con su herramienta habitual de lectura.
El obstáculo conocido no es «no puede estudiar»; es este archivo, en estas condiciones. Tampoco sabes aún si prefiere otro formato, cómo se comporta el archivo al abrirlo ni qué solución le resultará utilizable. Ya tienes, sin embargo, información suficiente para no responder con una clase básica de informática ni hacer la tarea por ella.
Un ajuste razonable es una modificación necesaria y adecuada en un caso particular para hacer posible el ejercicio de un derecho en igualdad de condiciones, sin imponer una carga desproporcionada o indebida. No equivale a conceder un favor. En formación, puede afectar al material, la comunicación, el espacio, el tiempo o la manera de realizar una actividad. La pregunta profesional es: «¿Qué condición de esta tarea impide participar, y qué cambio eficaz podemos acordar?».
Lee primero la definición y la distinción que establece esta guía pública. No necesitas estudiar sus referencias jurídicas en detalle; céntrate en el criterio que utilizarás para decidir.
RESOLUCIÓN DE LA PRESIDENCIA DEL CONSEJO NACIONAL DE ...
Lee el anexo de la resolución del Consejo Nacional de la Discapacidad para distinguir los ajustes individuales de las medidas generales de accesibilidad.
En el apartado «PRIMERO.- Naturaleza y definición de los ajustes razonables» (p. 2 del anexo), localiza el párrafo que comienza «Los ajustes razonables son las modificaciones y adaptaciones necesarias…». Lee la definición hasta su referencia a la igualdad de condiciones. Después, en «SEGUNDO.- Ajustes razonables y accesibilidad universal» (pp. 3–4), ve al párrafo que empieza «Los ajustes razonables no deben confundirse con la accesibilidad». Lee la distinción hasta el ejemplo de utilizar una grabadora en el aula. Fíjate en cuándo se necesita una respuesta particular aunque existan medidas generales.
La diferencia tiene consecuencias prácticas. Preparar documentos utilizables por diversas personas desde el principio es una medida general de accesibilidad; no habría que esperar a conocer a una persona concreta para hacerlo. Si, pese a ello, un material o una forma de participación sigue sin servirle a alguien, habrá que acordar una respuesta ajustada a ese caso. Un ajuste individual tampoco exime de corregir una barrera general: entregar una versión utilizable del tema de hoy no justifica seguir distribuyendo el resto de los temas como escaneos inaccesibles.
La siguiente infografía reúne ejemplos de buenas prácticas generales: estructura legible, contraste, alternativas textuales y subtítulos. Úsala como recordatorio para revisar el material común, no como una lista de ajustes que debas imponer a cada persona.

Una precisión: la infografía recomienda abrir todos los enlaces en ventanas nuevas. No lo conviertas en una regla automática; un cambio de ventana inesperado puede dificultar la navegación. Si resulta necesario, avísalo.
De la información recogida a una decisión compartida
La entrevista de la lección anterior no termina en una etiqueta de «necesidades». Termina en datos situados: una meta, una tarea, algo que ya funciona, una barrera observada o comunicada y preferencias que conviene respetar. Para pasar de ahí a un ajuste, puedes seguir este orden:
- Fija el propósito de aprendizaje. En el ejemplo, la meta es comprender el tema y aplicar sus ideas a un caso. Leer precisamente ese escaneo no es la meta.
- Identifica qué impide alcanzarlo. Comprueba el archivo de muestra con la persona si está de acuerdo. Distingue lo confirmado —«este archivo no se puede utilizar con su herramienta habitual»— de lo que aún no sabes.
- Propón alternativas que conserven la meta. Podrías conseguir una versión digital con texto y estructura reconocibles o preparar el contenido en otro formato que la persona prefiera y pueda utilizar. No supongas que un audio será mejor por el hecho de que el PDF haya fallado.
- Acuerda quién hará qué y comprueba el resultado. Pregunta qué opción desea probar, quién puede facilitar el archivo y cómo verificaréis que permite estudiar y responder a la actividad. Si depende de otra unidad o de permisos, consulta antes de prometerla.
Esta secuencia evita dos errores opuestos. El primero es no cambiar nada porque «todas las personas reciben el mismo PDF»; tratar igual una situación que presenta barreras distintas no asegura igualdad de participación. El segundo es decidir por la persona: enviarle un resumen muy simplificado, reducir el contenido sin consultarlo o estudiar el tema en su lugar. Esas respuestas pueden privarla de parte del aprendizaje que buscaba.
La autonomía no exige hacer todo sin ayuda. Significa poder participar en las decisiones y realizar las partes de la actividad que son propias del aprendizaje, con los apoyos que resulten útiles. Observa cómo Coral Elizondo relaciona el cambio de foco —de la supuesta carencia individual al diseño de la enseñanza— con una asistencia que el docente calibra.
Conferencia inaugural: "Diseño Universal de Aprendizaje, de la teoría a la práctica"(Coral Elizondo)
Mira este fragmento de «Diseño Universal de Aprendizaje, de la teoría a la práctica», de Coral Elizondo, para afinar una pregunta: ¿el apoyo permite actuar a la persona o acaba actuando en su lugar?
Ve el cambio de enfoque. La ponente sitúa las barreras en el entorno educativo y, al final del fragmento, describe al docente como alguien que calibra la clase y el grado de ayuda. Trasládalo mentalmente a una tutoría entre personas adultas: apoyar la decisión y la práctica, no apropiarse de ambas.
Hay apoyos tutoriales que puedes reducir cuando la persona ya domina una tarea, como mostrar una vez dónde está una función y dejar que después la utilice. No confundas eso con retirar una condición de acceso que sigue siendo necesaria, como un material compatible con su herramienta de lectura. El criterio no es «dar cada vez menos apoyo» en abstracto, sino mantener disponible lo que permite acceder y retirar, de acuerdo con la persona, la intervención que ya no necesita.
Elegir entre opciones sin presuponer limitaciones
No existe una lista fiable del tipo «para este diagnóstico, este ajuste». La misma persona puede querer instrucciones escritas para una tarea, conversación oral para otra y tiempo para explorar por su cuenta una tercera. Incluso un ajuste solicitado anteriormente puede dejar de ser el más útil si cambia la actividad.
Antes de proponerlo, describe la situación de forma verificable. Por ejemplo: «La explicación del taller se da solo de viva voz y una participante pide poder consultar las instrucciones mientras practica». Aquí puedes ofrecer instrucciones consultables además de la explicación; después preguntas si ese formato resuelve la barrera. No hace falta suponer qué puede o no puede recordar, oír o comprender.
Tampoco hay que convertir cada variación metodológica en un ajuste individual. Dar a todo el grupo instrucciones accesibles y tiempo para consultarlas es una buena decisión de diseño general. Si una persona sigue encontrando una barrera concreta, dialoga sobre un ajuste particular. Esta distinción será útil en el próximo módulo, cuando diseñes talleres y materiales accesibles desde el inicio.
Al elegir, protege lo esencial de la actividad. Si el objetivo es analizar un caso, responder por escrito o mediante una explicación grabada podría ser una alternativa válida si ambas permiten mostrar el mismo razonamiento y resultan accesibles. Si el objetivo es aprender a completar autónomamente un formulario digital, que el tutor lo rellene por la persona no demuestra ese aprendizaje. En ese caso, habrá que buscar cómo hacer practicable el formulario, la tecnología o la forma de acompañamiento. En evaluaciones regladas, además, no cambies por tu cuenta condiciones que requieren autorización: plantea la necesidad por el cauce correspondiente.
La Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad ofrece el fundamento de esta cautela. Lee sus principios de autonomía y sus referencias expresas a la formación y la educación de personas adultas.
CONVENCIÓN SOBRE LOS DERECHOS DE LAS ...
Lee estos pasajes de la Convención para conectar la elección de ajustes con dos ideas inseparables: acceso a la educación y libertad de tomar las propias decisiones.
En el artículo 3, «Principios generales» (pp. 5–6 del documento), lee el primer principio, hasta la referencia a la independencia. En el artículo 24, «Educación» (pp. 19–20), localiza el apartado 2 y lee los apoyos individuales, hasta la mención de la plena inclusión. Termina en el apartado 5, desde «Los Estados Partes asegurarán que las personas con discapacidad tengan acceso general…»: lee la referencia a adultos hasta el final del artículo.
Comprobar eficacia y viabilidad sin convertir el coste en una excusa
Un ajuste propuesto todavía no es un ajuste eficaz. La prueba es si permite a esa persona, en esa actividad, participar y mostrar lo aprendido. Por eso conviene acordar una comprobación breve: abrir el nuevo archivo con la herramienta que utiliza, localizar un apartado, estudiar un fragmento y confirmar que puede trabajar con él. Si falla, se revisa la propuesta; no se concluye que la persona «no sabe usarlo».
La viabilidad importa, pero «razonable» no significa simplemente «lo que resulta cómodo o barato para quien organiza». La guía pública relaciona la pertinencia y eficacia para la persona con una valoración proporcionada de las cargas, los efectos de no hacer el ajuste, las características de la entidad responsable y las posibles ayudas. También advierte contra rechazar una medida alegando solo su precio, sin justificar qué derechos y posibilidades están en juego.
RESOLUCIÓN DE LA PRESIDENCIA DEL CONSEJO NACIONAL DE ...
Vuelve al anexo de la resolución para estudiar cómo se acuerda un ajuste y qué significa valorar su proporcionalidad. Quédate con el criterio de decisión, no con los detalles de cada norma citada.
En «CUARTO.- La solicitud de los ajustes razonables» (p. 6), empieza donde se indica que suelen ser solicitados, aunque no necesariamente, por quien requiere el acceso. Lee el apartado sobre diálogo hasta la exigencia de conversar con la persona. A continuación, en «QUINTO.- La proporcionalidad de los ajustes razonables» (pp. 6–7), lee los criterios hasta el último criterio de la lista. Por último, en la p. 7, localiza «Por ejemplo, no es admisible afirmar…» y lee la advertencia sobre costes hasta el final del párrafo.
Como tutor, quizá no te corresponda decidir por tu cuenta si una entidad puede asumir una medida determinada. Sí te corresponde no descartar una petición sin examinarla. Si no puedes facilitar directamente la opción acordada, explica qué vas a consultar, por qué cauce y cuándo darás una respuesta. Mientras tanto, valora con la persona una opción provisional que permita continuar sin vaciar la actividad de contenido. Anota la decisión y la cuestión pendiente con la mínima información personal necesaria.
Volvamos al PDF escaneado. Una respuesta profesional podría quedar así: «La meta sigue siendo analizar el tema. Este archivo no funciona con la herramienta de lectura que utilizas; voy a solicitar una versión con texto utilizable. Si llega a tiempo, comprobamos juntos un apartado y eliges cómo trabajar con él. Si no llega, acordaremos otra forma de acceder al contenido para esta sesión, sin dejar de corregir el problema de los materiales». No hay promesa infundada, diagnóstico supuesto ni sustitución de la persona.
Para continuar
Seleccionar un ajuste razonable exige partir de una tarea y una barrera concretas, conservar la meta de aprendizaje, dialogar sobre las opciones y verificar que la elegida funciona. Las buenas medidas generales de accesibilidad reducen barreras para todos; los ajustes individuales responden a lo que aún necesita una persona en una situación determinada. En ambos casos, participar con apoyo no debe significar perder el control sobre el propio aprendizaje.
En el siguiente módulo pasarás de responder a barreras detectadas a diseñar desde el principio un taller breve con opciones de participación, práctica y objetivos observables.